Plan de usos de Sancti Petri

plaza sancti petriPlan de usos y diseño arquitectónico
Emplazamiento: Sancti Petri (Cádiz).
Año: 2012. Concurso. 3er premio.
Autores: Pepe Aguirre | Pilar Morilla Manresa | Gonzalo Piqueras Corchano.

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frente maritimo

PASEO_MARITIMO

AUDITORÍA PATRIMONIAL

Un día apareció entre las redes de la almadraba un ballenato que tras ser “arponeado” por las balas de la guardia civil fue llevado a la playa del viejo poblado almadrabero, después descuartizado y su esqueleto quedó abandonado en la playa.

Un paseo por el Sancti Petri actual trae a la mente está imagen, un organismo que lo fue vivo se muestra hoy despojado de muros, tejas, sonidos y gentes. Solo queda la osamenta y los rastros del viejo poblado cetáceo.
El proyecto camina por la delgada línea que separa el respeto al lugar de lo kitsch, de lo paradójico, conservar una conservera. El poblado no puede ser levantado tal como era por el mero hecho de que nunca volverá a ser tal como era, los nuevos usos y tiempos determinan una manera distinta de acercarse al proyecto y al lugar. El valor arquitectónico que tiene el poblado es escaso en sí mismo, solo tiene sesenta años y en un 80 % ha desaparecido o está derruido. El valor de los edificios no pasa del valor tipológico como conjunto, el de un poblado fabril. Sin embargo, el valor patrimonial que tiene la península de Sancti Petri viene marcado por la cristalización en un momento determinado, en un pequeño espacio de tiempo, de una estructura social singular de gran potencia. Un pueblo en el que queda el patrimonio de lo sentimental y de lo específico que un día fue. Alguien lo ha llamado la Republica Independiente de Sancti Petri. Un patrimonio prácticamente intangible anclado en la memoria de los que allí nacieron y vivieron.

La verdadera tradición en la historia de la arquitectura y de la humanidad es no actuar desde la nostalgia sino desde la contemporaneidad. Ante posibles líneas de enfrentarse al futuro de Sancti Petri como hacer tabula rasa o conservar en formol el pasado levantando una reproducción tematizada de cartón-piedra, la propuesta trata de coser el pasado de la península con el futuro recuperando espacios y un imaginario donde, tanto los habitantes del viejo poblado como los nuevos usuarios, se sientan identificados.

ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA (TRAMA Y URDIMBRE)

En “El Real de la Almadraba”, justo al lado de “el nueve”, se encontraba el taller de cordelería, la nave de reparación de redes. En ella las manos de los cordeleros se afanaban cada invierno en la reparación de las redes de pesca que se usarían caladas en la almadraba la siguiente primavera cuando los atunes retomaran su camino hacia el mediterráneo.

En un salto de escala como si de cordelería se tratara el proyecto repara la trama y la urdimbre del viejo Sancti Petri. Se pretende reforzar y reparar las viejas trazas y tejer las mallas del nuevo poblado. La propuesta se enfrenta al lugar buscando rastros de vida, buscando la herencia de lo que fue la vida en la almadraba. Por ello la organización respeta la antigua estructura urbana del poblado, se intenta conservar los pocos vestigios que aun sobreviven entre las maleza y la ruina y se pone en valor el lugar.
Una arqueología de lo sentimental nos lleva a intentar devolver los viejos hábitos y usos o al menos a reinterpretarlos. La propuesta se organiza siguiendo el viejo eje norte-sur de la Calle Avenida y de la Calle del Mar y se potencian las conexiones transversales entre el Caño de Sancti-Petri y el Caño Alcornocal/Chanarro. Esta conexión se articula mediante la potenciación de la Plaza de la Iglesia como gran espacio público que estructura la península y que organiza en torno a ella la vida del nuevo poblado (los dos clubes náuticos, la iglesia, la zona comercial y de servicios, la lonja y diversas dotaciones…) Esta hipertrofia del espacio posibilita su uso como cine de verano, escena para conciertos y festivales, happenings, festividad de Romería de la Virgen del Carmen Atunera… De este modo Sancti Petri recupera su alma, el centro de toda vida urbana. La plaza.

La península se divide en tres grandes franjas. Una central vinculada a la plaza y dos en las puntas norte y sur que se vinculan como proas al contacto con el agua. El balcón norte conecta y actúa de transición entre la península y la marisma. Mientras que el balcón sur se relaciona con la desembocadura del caño, el atlántico y el castillo de Sancti Petri. El tratamiento de estos espacios se construye mediante gradas que desciende hasta el agua y que actúa como mirador privilegiado a un lugar privilegiado.

Funcionalmente, se reorganizan las circulaciones y se elimina el tráfico rodado del conjunto de la península. De esta manera se genera un paseo marítimo peatonal en todo el perímetro de la península y se usan las bolsas interiores libres para el emplazamiento de los programas de almacenamiento (aparcamiento de vehículos en los terrenos de la antigua fábrica y varaderos para los barcos). Estos espacios se equipan con las instalaciones necesarias para los trabajos de reparación y almacenaje de barcos así como se proyecta una tercera rampa en el caño Chanarro para dar servicio al nuevo club náutico y al varadero de pescadores. El eje de la avenida peatonal, a modo de espina de pez, vertebra el conjunto de la península.
Toda esta intervención se completa con el acondicionamiento, modernización y dotación de redes e infraestructuras necesarias

PLAN DE USOS
La única manera de que Sancti Petri trascienda será su capacidad de convocatoria pública. Entendiendo que esta refundación necesita de un sistema de dotaciones y servicios versátiles para ser un atractor lo largo de todo el año, no solo en verano.
Para ello, se potencian los usos náuticos (deportivos y pesqueros) y se implementan los servicios vinculados a estos con nuevos comercios e infraestructuras (economatos, lavanderías, lonja, gasolinera para barcos, nuevas rampas de varada…) El objetivo es que el carácter residencial que tenia la antigua pedanía no se pierda. Los habitantes ya no se alojan en los barracones sino en los barcos fondeados en el caño y en los pantalanes. No obstante, se propone la incorporación de un pequeño programa de residencia/docencia alojado en los terrenos de las antiguas escuelas. Esto permite el uso continuado durante todo el año (sobretodo en calendario escolar) de la propia península.

La incorporación de los nuevos programas se organiza en diversas zonas que se injertan a la trama original. El gran espacio central fluido, la plaza, articula los principales servicios dotacionales; la Avenida del Mar contiene los programas comerciales; el frente marítimo del Caño Chanarro alberga los programas pesqueros y los programas hosteleros configuran los frentes norte y oeste que se vuelcan a la marisma.
La reconstrucción volumétrica de las naves de la fábrica para su uso como parking cubierto permite, debido a su orientación sur, la colocación de paneles solares. Paralelamente la altura de las antiguas naves de la fábrica posibilitaría la ejecución de un parking en doble altura evitándose así el tener que excavar lo que aumentaría los costes del proyecto debido a la calidad del suelo y a la presencia de agua en el subsuelo

En paralelo al plan de usos se propone una sofisticación y tecnificación del rastro del poblado y de la almadraba. Se plantea una exposición permanente, un centro de interpretación al aire libre. Las nuevas tecnologías permiten una virtualización de lo que fue el poblado. No se concibe la construcción de un museo del poblado almadrabero en sí sino que se propone el desarrollo de un proyecto museístico que permita, en un plano paralelo, mediante el uso de las nuevas tecnologías (visualizaciones virtuales, posicionamiento por satélite, redes inalámbricas…) e interfaces (smart phones y tabletas) el poder caminar y conocer el antiguo poblado tal y como era. Se propone una labor etnográfica y de recuperación de la memoria complementando la labor ya iniciada por algunos autores locales en diversas entrevistas y publicaciones.

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Del viejo poblado solo queda la imagen exterior impregnada en la memoria de los Chiclaneros. Es por ello que para la materialización formal de la propuesta se conserva la definición volumétrica del viejo poblado y se procede a limpiarla de elementos superfluos y ornamentos. No hay que olvidar que toda intervención en la península de Sancti Petri conlleva un impacto en la Reserva natural de la Marisma por lo que circunscribirse a la escala urbana y edificatoria del poblado original es una manera de afrontar el proyecto desde la sostenibilidad visual y ambiental y desde un respeto al lugar.
En primer lugar se restauran los elementos aun en pie y se reconstruyen los volúmenes originales para albergar los nuevos programas ya que sus dimensiones no entran en contradicción funcional con los nuevos usos; al contrario: el volumen de la “Casa de las Monjas” es el idóneo para el nuevo Club Náutico “Caño Alcornocal”, “La Finca” ofrece las condiciones optimas para el punto de información turística y mirador en su cubierta, el antiguo cine albergará el nuevo espacio multicultural; las crujías y alturas de las naves de la fabrica encajan en la métrica del nuevo aparcamiento…
Los nuevos volúmenes edificados se realizan con un acabado cerámico formando un patrón de escamas blancas, brillantes como la piel de los atunes. La elección de este material nos trae a la memoria los valiosos azulejos que decoraban y organizaban el antiguo poblado (la gran mayoría robados o destruidos).
Para el resto de espacios (edificios de servicio, almacenamiento, infraestructura, umbráculos…) se trabaja con el revestimiento de los volúmenes originales con materiales vinculados a la construcción naval y al imaginario marinero (mallas, redes, cuerdas…) Esta construcción de estructuras revestidas con mallas se referencia en las nasas de pesca tan comunes en la zona para la pesca de cefalópodos. De esta manera se propone la reconstrucción del poblado con materiales fabricados en la zona. Esta gestión de recursos cercanos ofrece a Chiclana una doble plusvalía: por un lado económica al construir con materiales que provienen y se fabrican en la comarca, reduciendo costes en transportes y, por otro, sostenible ya que se reduce la emisión de CO2.
El resultado es el de una imagen respetuosa con el entorno y arraigada en el imaginario colectivo sin perder por ello la contemporaneidad.